Aunque el plástico se vista de seda…

Aunque el plástico se vista de seda…

… Plástico se queda. Debo reconocer una cosa: me esperaba que los rumores de estos últimos meses en relación al iPhone 5c no fuesen reales. Pero la realidad supera muchas veces a la ficción y lo que pasó ayer es buena prueba de ello.

Durante años, Apple ha ridiculizado al plástico. Concretamente, desde la aparición del iPhone 4. Y no es para menos, puesto que la experiencia con este material de los de Cupertino nunca ha sido todo lo buena que cabría esperar. Si no, que levante la mano quien no recuerde de los famosos problemas de rajaduras en las cubiertas de los iPhone 3G/3GS o los MacBook blancos que había. No me refiero a las que aparecen cuando se caían los teléfonos o el portátil, no. Me refiero a las que aparecían con su uso en el día a día. Estos problemas se terminaron con la utilización del cristal y el aluminio por parte de Apple para sus productos. Además, les daban un toque de superioridad con respecto a la competencia.

En lo personal, desde que se produjo este cambio de material he criticado mucho a compañías como Samsung o Sony por usar plástico en teléfonos de 700€. No así en teléfonos de gama baja/media (por debajo de los 400€) donde este tipo de material me parece correcto si a lo que nos referimos es a abaratar el precio del producto.

Es por eso, que ahora me siento en la obligación moral de hacer lo mismo con Apple. No sería correcto decir que el iPhone 5c es un teléfono bien rematado y que el plástico le da una calidad superior. Todos sabemos que es mentira. El plástico, nos guste o no, es igual para todo el mundo y si para un terminal de 700€ me parece una tomadura de pelo, no lo va a ser menos para un teléfono de 600€, como parece ser que va a costar el protagonista de esta crítica (siempre constructiva) según los precios que se ven en la web americana de la compañía de la manzana. Pero es que aunque su precio final fuese de 500€, me seguiría pareciendo un robo.

Lo que ha hecho Apple es diferenciar su modelo estrella del residual, pues un iPhone 5c no deja de ser un iPhone 5 con carcasa de plástico, es decir, más pesado, voluminoso y sin ningún avance tecnológico. Las bondades del nuevo teléfono de Apple son una colorida apariencia (de acuerdo a las fotos, hasta han creado uno de color verde Android) y un par de horas más de autonomía, que presumo algo tendrá que ver iOS 7. Y si queremos más personalización, nos sacan al mercado unas fundas, también de colores.

Fundas, que no hacen más que traerme una y otra vez a la cabeza los famosos bumpers del iPhone 4 y la causa de su existencia: los problemas con la antena del teléfono. En este caso, me temo, que no serán de cobertura los problemas y que estarán más enfocados en lo que a resistencia del material se refiere. Es decir, que ese toque de personalización que pretende vendernos Apple, en realidad se refiere a posibles roturas que aparecerán en la carcasa con el paso del tiempo como ya pasó en los modelos 3G y 3GS. Y es que, aunque el plástico lo utilice Apple, el plástico sigue siendo plástico, con todo lo bueno y lo malo, que es barato (aunque nos cueste a precio de oro) y que se rompe con más facilidad que el aluminio y el cristal.

Si Apple quería hacer algo revolucionario, lo que tenía que haber hecho es, o bien, bajar el iPhone 5c a un precio comprendido entre los 300 y 400 euros o, seguir vendiendo el iPhone 5 con un precio de entre 300 y 400€ y menor capacidad, por ejemplo. Es decir, un teléfono que oscilase entre esas dos cantidades, independientemente de que fuese un modelo viejo o no. No en vano, recordemos que el teléfono de Apple que mejor se vendía hasta ahora no era el iPhone 5, sino el 4S que tenía un precio reducido, tanto, como sus funcionalidades oficiales.


Sobre Applelizado

Amante de Apple y todos sus productos. Siempre informado de las últimas novedades, tutoriales y aplicaciones.
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